CHISPA. Séminaire "Féminisme(s) et humour". Le 3 octobre 2022, MOD4, 9h-11h

Violeta Ros Ferrer (U. Zaragoza) et Albert Jornet (U. Barcelona) donneront une conférence le 3 octobre 2022, en salle MOD4, de 9h à 11h intitulée:

“Caricaturas de la histeria. Violencia y exceso en el post-humor feminista”

Affiche Feminismehumour V2

Título:  “Caricaturas de la histeria. Violencia y exceso en el post-humor feminista”

Autoras: Violeta Ros Ferrer (Universidad de Zaragoza) & Albert Jornet Somoza (Universitat de Barcelona)

Abstract:

“Las histéricas somos lo máximo”

Liliana Felipe

En el programa radiofónico “Buenismo bien”, la humorista Henar Álvarez conduce una subsección que a veces ha titulado “Mujeres que tenían razón pero que perdieron las formas” (en el que incluso llega a hablar de asesinatos y agresiones como una pérdida de “las formas”). Podemos pensar precisamente en esta idea de “formas”, de formalidad, como sistema de formalización de los individuos que revela la sujeción del cuerpo a una normatividad (subjetivación). De este modo en “las formas” (la com-postura) se cifran los límites sancionadores y disciplinadores del sujeto, y en el mantenimiento de ellas la posibilidad del reconocimiento ajeno, de ser leído como tal.

En este sentido, la histeria nace de la pulsión de des-formarse, por eso es siempre una de-formación, un desvío. A través del humor se puede representar la falla entre norma y sujeto, entre forma y deseo. Existe sin duda un tipo de humor masculino que presenta esta falla a través de la representación de la neurosis (Woody Allen) como la distorsión del sujeto sobrecontrolador y su ficción de gobierno expresado en el mandato de masculinidad (Segato). En un gesto similar, gran parte del (post-)humor feminista no quiere borrar la imagen de la histeria sino exagerarla, alimentarla hasta hacerla implosionar (mueca, grito, locura, nerviosismo, monstruosidad, desborde). Humor devenido post-humor, en virtud de su búsqueda de lo excesivo, de lo violento, de lo ob/sceno. Con ello, se despatologiza la histeria a través de su exorcización y se evidencia que la histeria es un síntoma (social y socializado) del orden de la transgresión, que busca precisamente la transgresión del orden. De ahí que, como reivindica Álvarez, se pueda tener razón y perder las formas (donde sin duda prevalece la primera parte del binomio). 

Con la caricaturización de la histeria, el humor feminista logra señalar las condiciones de normatividad y formalidad que hacen del sujeto femenino un espacio en constante tensión fruto de la presión domesticadora a la que está sometido. De este modo, mostrándolo desde la representación extremada y socializando así formas de evitar/habitar la histeria, la reapropiación (y resemantización) de la histeria mediante el humor supone, por un lado, la desculpabilización y reconocimiento del sujeto histerizado -su carta de naturaleza, su condición de ser en tanto a tal- y, por el otro, la detección y crítica de aquellos mecanismos sociopolíticos que imponen al género femenino su formalidad insoportable. A través de diversas cómicas visuales y audiovisuales, repasaremos algunas de las esferas en las que estos mecanismos se activan, como el de las relaciones de pareja (Loca del coño, Isa Calderón), las relaciones familiares (Patricia Sornosa), el ámbito escolar (Pamela Palenciano), las representaciones de la feminidad (Gakian, Charo López, Malena Pichot), el cultivo del cuerpo (Victoria Martín, Soy una pringada), etc. Con ellas, el sujeto femenino se de-forma para des-sujetarse y abrirse a la búsqueda de la propia expresividad y deseo, a través de la violencia y el exceso que posibilita la carcajada.